La Muralla China



Entre todas las construcciones gigantescas del mundo, la más gigantesca es, sin duda la gran muralla china. Contando sus ramificaciones y construcciones secundarias, se calcula que tiene 21 196 kilómetros de largo, desde la frontera con Corea, al borde del río Yalu, hasta el desierto de Gobi,, por regla general de 16 m de altura, con una anchura de 8 m en la base y de 5 m en lo alto. La muralla cruza dos veces el Hoang-ho.
Dicen las crónicas que durante 2100 años, desde el siglo V antes de Cristo hasta el siglo XVI, los chinos se protegieron con fortificaciones de las invasiones de los nómadas del norte. Y su principal propósito no era impedir que fuera atravesado, sino más bien impedir que los invasores trajeran caballerías con ellos.



La palabra moderna “China” se deriva de la dinastía Qin (pronunciado “Chin”) Dynasty.
En la antigüedad, la Gran Muralla China fue llamado el Muro de los Diez Mil Li. Este nombre se refiere a la longitud de la pared (un li es una unidad de medida que equivale a aproximadamente un kilómetro de la mitad o un tercio de milla).
Nunca hubo un plan maestro. Nadie dijo: “Vamos a construir la Gran Muralla de China”.
Es, con mucho esfuerzo de construcción, la más amplia de la humanidad.
En su apogeo en los siglos 16 y 17, serpenteaba 6400 kilometros o 4000 millas de ancho al norte de China.
No se ve desde la luna… A pesar de extraordinaria longitud de la Gran Muralla, es demasiado estrecho para ser vista desde una nave espacial en órbita sin un telescopio o unos súper binoculares.


Las primeras murallas chinas no fueron construidas como defensa contra enemigos exteriores, sino que más bien su construcción fue debida a asuntos internos chinos. De este modo se protegió el estado Tchu a principios del siglo VI a. de J.C., por medio de una muralla fronteriza, contra los asaltos de los estados vecinos del norte, y en los siglos siguientes siguieron su ejemplo los estados Tchi de tamariscos. Las torres medían unos 10 m de alto por y Vei. Hacia el año 320 a. de J.C. hicieron lo mismo los Chin, y unos decenios más tarde se sumaron a los ejemplos históricos Tschau y Yen. Por lo general deben de haber sido muros de tierra con torres de vigilancia.


La muralla fue designada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1987. Gran parte de la Gran Muralla tiene fama de ser el mayor cementerio del mundo. Aproximadamente 10 millones de trabajadores murieron durante su construcción.4 No se los enterró en el muro en sí, sino en sus inmediaciones.
La dinastía Ming no solo hizo más fuertes los muros sino que posicionó torres de guardias a lo largo de ella para mantener la seguridad. En la actualidad, la Muralla sufre un gran deterioro por los turistas que no paran de llevarse pedazos de ella como recuerdo. Además, se han puesto carros y tiendas turísticas alrededor. De todas maneras, las autoridades chinas ya han pensado en las mejores formas para restaurarla y mantenerla en pie.



Hizo falta que el hombre llegue a la Luna para que algunos se convenzan de que se trataba de un mito. Cuando Neil Armstrong regresó del primer viaje a la Luna, afirmó que aunque había sido capaz de ver continentes y lagos, no había sido capaz de distinguir ninguna estructura hecha por el hombre.
Jeffrey Hoffman, otro astronauta de la NASA, también aseguró que nunca pudo distinguir la Muralla, ninguna otra estructra artificial, en sus múltiples viajes al espacio entre 1985 y 1996. Según su testimonio, el problema es que el color de la muralla se confunde con el del suelo, por lo que distinguirla era algo muy complicado para el ojo humano.








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